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Que les da miedo a los gatos

30/10/2022

Los gatos son animales muy independientes y siempre y en todo momento semejan poseerlo todo bajo control, pero lo cierto es que asimismo tienen temor, aquí te hablaremos de los más habituales a fin de que consigas evitarlos.

Varios temores felinos nos semejan irracionales por el hecho de que ¿quién iba a meditar que los animales que escalan a los árboles, brincan entre los tejados y son los más destacados funámbulos tendrían temor a cosas tan fáciles? pero bueno, tus fobias. Aquí van:

Globos

Nada semeja atemorizar mucho más a un gato que un globo. Quizá sea su movimiento lo que le asuste o le aterrorice, o le logre eliminar su espacio, pero si alguien se le acerca vas a ver su cara de pavor. Considerablemente más si se atreve a rascarlo y explota, entonces se siembra el pavor.

Un mito indudablemente, pero comprobado. Si bien hay salvedades y en algún momento vimos a ciertos gatos gozando de un relajante baño, por lo general los gatos tienen terror al agua.

Reacciones cognitivas (pensamientos)

  • Incapacidad para meditar en otra cosa en el momento en que tienen un gato enfrente. Solo tienen la posibilidad de concentrarse en el animal.
  • Los pensamientos tienen la posibilidad de volverse obsesos al imaginar mil ocasiones diarias en las que puede manifestarse un gato. Caminar por la calle o ingresar en algunas viviendas es angustioso.
  • En ocasiones lo único que precisas realizar es oír un maullido en la calle para meditar que tienen la posibilidad de venir a procurarte.
  • Taquicardias, mareos, sudoración…
  • Mal torácico, sensación de ahogo.
  • Dolor estomacal.

Síntomas de la ailurofobia

Los síntomas mucho más usuales de la ailurofobia en la gente son:

  • Temor radical y también irracional (puede asimismo desencadenarse por un pensamiento o imagen de un gato)
  • Contestación de pelea o escapada frente la existencia de un gato, iniciativa o pensamiento de intentar eludir esta situación que la persona considera amenazante .
  • Evite asimismo los sitios donde haya o logre conseguir gatos. Por servirnos de un ejemplo, no admitir una convidación a la vivienda de un amigo por el hecho de que tiene un gato.
  • Enorme malestar y ansiedad frente la existencia de un gato, pensamiento o iniciativa.
  • Percatarse de que el temor es irracional, pero no poder supervisarlo.
  • Hipervigilancia y nerviosismo radical frente a la iniciativa de localizar un gato.
  • Accesos de pánico con signos como incomodidad, contrariedad para respirar, manos sudorosas y húmedas, pulso acelerado, etcétera.
  • Mareos, náuseas y afecciones intestinales.
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